Inicio Opinión Académica feminista destruye al actual feminismo: “El Patriarcado no existe”

Académica feminista destruye al actual feminismo: “El Patriarcado no existe”

El pasado año, la académica feminista norteamericana Camille Paglia, publicó su nuevo libro llamado “Feminismo Pasado y Presente”, el cual es un compilado de sus ensayos sobre esta materia.

En dicha publicación ataca varios aspectos del feminismo radical contemporáneo que hoy se pliega en las universidades para gestar una rebelión de gran escala contra el sistema.

Frecuentemente Paglia no sólo destruye los argumentos de las feministas radicales contra el patriarcado, sino que también desarma notablemente el discurso anticapitalista de estos grupos.

En sus palabras, Paglia dijo en una entrevista a El Mundo: “Exijo un trato equitativo para hombres y mujeres en todos los ámbitos. Y si una mujer hace el mismo trabajo que un hombre, le tienen que pagar lo mismo. Sin embargo, ahora las feministas se apoyan en no sé cuántas estadísticas para afirmar que las mujeres en general ganan menos que los hombres. Pero esos gráficos son fácilmente rebatibles. Las mujeres suelen elegir trabajos más flexibles (y, por lo tanto, peor pagados) para poder dedicarse a sus familias. También prefieren los trabajos que son libres, ordenados, seguros. Los que son sucios y peligrosos se los suelen endosar a los hombres, que también suelen estar más presentes en áreas más comerciales. Tienen una vida mucho más desordenada, pero eso, por supuesto, se remunera”.

En su libro, puede leerse que busca librar al feminismo de las feministas: “Con lo que me identifico es con el feminismo de antes de la guerra, el de Amelia Earhart, el de Katharine Hepburn. (…) En esos tiempos había mujeres que tenían independencia, que tenían confianza en sí mismas, y que eran responsables de sus actos sin culpar a los demás de sus problemas. Me gustaría traer eso de vuelta”.

A su vez, defiende a los hombres del ataque bestial del feminismo radical contemporáneo: “Los hombres honorables no asesinan; los hombres honorables no roban: los hombres honorables no violan […] Debemos volver la vista atrás y reconocer lo que los hombres han hecho por las mujeres”.

Aún más notables son sus posturas sobre el capitalismo: “¡Uf, gracias a Dios que nací en Estados Unidos! (…) En Estados Unidos la mujer es más libre que en ninguna otra parte del mundo. Nunca en la historia han sido tan libres las mujeres como lo son hoy aquí. Y esta actitud de despotricar, de dar la matraca, de criticar el capitalismo, de quejarse de Estados Unidos y de los hombres, todo ese lloriqueo es tremendo, es una conducta infantil, adolescente y es malo para las mujeres”.

Tal como constata el sitio uruguayo Búsqueda, uno de los capítulos más polémicos se titula “La universidad moderna es incapaz de entender el mal”, donde despedaza los colectivos ultraizquierdistas que usan las universidades como cuarteles de guerra en su afán de destrucción, una de cuyas tácticas es la moda de las funas por acoso, la cual es seguida cobardemente por las pusilánimes autoridades universitarias: “Las universidades deberían ceñirse a lo académico y dejar de vigilar la vida de los alumnos, intrusión autoritaria que raya en el quebramiento de las libertades civiles y que, además, solo logra infantilizar a la juventud”.

Para Paglia la mayoría de las funas nacen de melodramas románticos y exageraciones que no son enfrentadas con madurez, en sus palabras “el mundo sigue siendo una selva. El precio de la libertad de la que disfrutan las mujeres hoy es su responsabilidad personal en cuanto a vigilancia y autodefensa”.

Para Paglia el feminismo debe fijarse en problemas del Tercer Mundo y no en melodramas de mujeres de países ricos, donde la superación es individual.

“(No) podemos seguir contemplando la vida entera a través de la estrecha lente del género. Si las mujeres esperan un trato igual en la sociedad, deben abandonar el infantilismo de exigir medidas de protección especial. La libertad implica una responsabilidad individual”.

En su entrevista a El Mundo, se declaró pro elección en el caso del aborto, pero indicó: “Respeto los movimientos antiabortistas y me parece atroz que el feminismo los excluya de sus manifestaciones y sus marchas. Es ridículo. Y además, fue nefasto que la segunda ola del feminismo tuviera una visión tan negativa de las mujeres que se quedaban en casa para cuidar a sus hijos. Se las miraba como a unas ciudadanas de segunda y ellas, claro, rechazaron el feminismo.”

Además sentenció: “(El heteropatriarcado) no existe. Es una estupidez que descalifica cualquier análisis. En Occidente las mujeres no viven en ningún patriarcado.”

Imagen: BBC