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CRÓNICA | El desastroso itinerario del Frente Amplio respecto de Venezuela – PARTE 2

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El Movimiento Autonomista, que se perfila como la elite del Frente Amplio en materias de ideología y análisis marxista, declaraba el 7 de agosto de 2017: “Rechazamos firmemente las acciones de violencia sistemática llevadas a cabo por sectores extremistas de derecha de la oposición venezolana, las que buscan construir un escenario de ingobernabilidad extrema y agudización del enfrentamiento, pretendiendo la caída a toda costa del Gobierno encabezado por el Presidente Nicolás Maduro y el PSUV.”

Para este movimiento al que pertenece el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, la culpa era de quienes querían “desestabilizar” la dictadura chavista, pero recomendaban “poner más atención sobre los factores externos e internos que están detrás de este contexto de degradación y descomposición de la convivencia social, sin dejar de apuntar las responsabilidades que le caben al Gobierno actual y al proceso bolivariano en general.”

Ya en 2018, el Movimiento Autonomista era más duro con los actores internacionales como…. Estados Unidos; esta vez declaraban: “Con sus acciones y declaraciones en torno a la situación venezolana, los gobiernos de los sectores más conservadores y neoliberales de nuestro continente se hacen también responsables de las consecuencias de esta geopolítica neocolonial e imperialista, reforzada hoy por el gobierno de Donald Trump y por sectores de conducción del gigantesco aparato militar estadounidense.”

Hoy, el Movimiento Autonomista se remite a desconocer al Presidente Guaidó, criticar al Gobierno de Chile por su actitud con el tirano chavista y sumarse al progresismo internacional en una negociación que siga validando al dictador:

Diego Ibáñez, uno de los tres diputados de este movimiento, cuestionó ante todo la complicidad de Chile con Estados Unidos, indicando que se iba a repetir una situación como la de Libia, cuando fue derrocado el dictador Gaddafi; también se dio el lujo de retuitear a Pablo Iglesias, lider de Podemos, quien también defendía férreamente a Maduro, teniendo que desdecirse recientemente:

El diputado Gonzalo Winter, quien dijo que votar por el Frente Amplio correspondía a seres humanos altamente evolucionados, retuiteó otra declaración de su partido donde se enfatizaba la legitimidad del dictador:

Finalmente, el siempre cuestionado diputado Gabriel Boric – quien viajó escondido a rendir tributo al terrorista Ricardo Palma Salamanca, asesino del Senador Jaime Guzmán – fue de los primeros en lanzar la piedra de la discordia dentro de su propio conglomerado (dejando de lado a los liberales), cuando en agosto de 2018 declaró en un artículo: “La premisa básica para mi es la siguiente: Los derechos humanos deben ser respetados universalmente y su violación debe ser condenada sin matices, independiente de quienes sean las víctimas y los victimarios”.

En ese contexto indicó: “Debemos desde la izquierda con la misma fuerza condenar la permanente restricción de libertades en Cuba, la represión del gobierno de Ortega en Nicaragua, la dictadura en China y el debilitamiento de las condiciones básicas de la democracia en Venezuela.”

Y finalmente extendió su mensaje a nombre de todo su movimiento y conglomerado: “Desde la izquierda, el Frente Amplio, y en particular el Movimiento Autonomista, no podemos permitirnos continuar con el doble estándar en esta materia, ni escudarnos en el principio de autodeterminación de los pueblos para justificar violaciones a los derechos humanos contra esos mismo pueblos”.

Esta columna le significó a Boric ser visto como el precedente de la tibia disidencia dentro del Frente Amplio respecto del apoyo que la izquierda debía brindarle incondicionalmente al régimen bolivariano; esto le llevó al enfrentamiento directo con personeros más fanáticos del chavismo como Claudia Mix, de quien hablamos en la entrega anterior de esta crónica.

Sin embargo, las acciones de Boric rindiendo tributo al delincuente Palma Salamanca y el destape de un video donde celebra la simbología del Senador Guzmán asesinado por comunistas le significaron una profunda pérdida de credibilidad en el tema, puesto que se destacaba su apología y entusiasmo respecto al terrorismo de extrema izquierda.

Estos hechos le han significado también una brutal presión interna luego de haber sido considerado el rostro más representativo del Frente Amplio; Pamela Jiles, de quien ya hablamos también en la primera parte de esta crónica, ha sido durísima con Boric por su liderazgo que intenta conciliar visiones más Marxistas, anarquistas y socialdemócratas, siendo sólo una de las caras que intenta disminuir su rol, intentando que el conglomerado se balancee más hacia el Marxismo.

Hoy Boric vuelve a guiñar el ojo a las posturas Marxistas y toma como referencia al neochavismo mexicano como voz de autoridad para enfrentar el tema en Venezuela, criticando duramente la gestión política chilena que ha respaldado al Presidente Guaidó.

El Partido Pirata es una rareza del Frente Amplio que deriva del movimiento pirata internacional, el cual congregaba originalmente a interesados en la tecnología digital que buscaban desafiar barreras virtuales a la difusión del conocimiento e incluía incluso a sectores libertarios, especialmente en algunos partidos pirata europeos.

En Chile este partido fue cayendo gradualmente en posesión de posmarxistas que llevaron esta “ideología pirata” a una supuesta lucha contra el modelo económico chileno, dicha crisis interna llevó a una escisión entre sus militantes libertarios que fueron expulsados y los posmarxistas que hoy permanecen ahí.

Sin embargo, su postura sobre Venezuela es bastante menos comprometida con la tiranía de Maduro, ya que en la red pirata existen los Piratas de Venezuela, los cuales son críticos de la dictadura que vive su país.

El 1 de agosto de 2017 se registra la única y más relevante declaración del Partido Pirata chileno sobre el tema, ahí declararon no tener “ninguna simpatía especial con uno u otro sector político de Venezuela, más allá de nuestra hermandad natural con el Partido Pirata venezolano. Podemos sentirnos muy distantes de sectores de oposición o de Gobierno. Nuestra lealtad es con principios democráticos que deben respetarse siempre, no solo cuando nos son favorables.”

Además agregan, anticipándose al propio Boric, pero sin peso mediático: “Queremos expresar nuestra esperanza que los poderes del Estado de Venezuela comprendan que no pueden violentar la voluntad mayoritaria de su pueblo y sepan reconducir, sin revanchismos, su accionar a caminos exclusivamente no violentos. La comunidad internacional debe acompañar a los venezolanos en estos duros momentos, denunciar los atropellos a los Derechos Humanos y apoyar los esfuerzos de los venezolanos por determinar libre y democráticamente el ejercicio de su soberanía.”

Al día de hoy, sus publicaciones en redes sociales incluyen noticias falsas, algunas noticias de tecnología, memes, spam y opiniones de turno donde repiten los panfletos de otros movimientos de izquierda, pero se mantienen ausentes del debate sobre Venezuela, a lo más cuestionan al Gobierno y la centroderecha por preocuparse tanto del tema o republican noticias sin darle mayor análisis.

El Partido Liberal de Chile es otra rareza del Frente Amplio, pues si bien son del ala más izquierda de la ideología liberal (socioliberalismo), su convivencia con grupos de extrema izquierda en el mismo conglomerado ha sido frecuentemente cuestionada, tanto por otros liberales de centro y derecha como por izquierdistas que los llaman “el partido de derecha del Frente Amplio”.

Por tal motivo este partido siempre se mantuvo crítico de la dictadura venezolana aunque apegado a no apoyar ninguna tentativa real de derrocarlo.

En febrero de 2018 este partido sembró discordia al rechazar, en concordancia con la Nueva Mayoría, las elecciones anticipadas fraudulentas a las que convocó el tirano:

Su líder y diputado, Vlado Mirosevic, declaró ilegítima la reelección de Maduro el pasado 9 de enero, e indicó: “Estoy de acuerdo con que esa fue una elección donde no estaban las condiciones democráticas para que se realizaran. No estaban las condiciones de competencia, habían muchos partidos de oposición declarados proscritos, de hecho lo más competitivos de la oposición sin capacidad legal de competir y lo que da cuenta de una persecución a la oposición. Por lo tanto, esas elecciones realizadas no fueron democráticas”.

Además, Mirosevic califica directamente a lo que ocurre en Venezuela como dictadura:

Además de eso, el Partido Liberal se desmarcó oficialmente de la postura oficial del Frente Amplio.

Lamentablemente, con el ridículo propósito de jugar al empate, estos liberales intentan poner en la misma balanza al Presidente Trump, quien no sólo tiene completa validez democrática, sino que se encuentra en un peak de aprobación tras su discurso del Estado de la Unión.

El otro diputado de este partido, Alejandro Bernales, ha suscrito básicamente a estas mismas posturas.

Finalmente, el partido que se vio en el ojo del huracán la reciente semana ha sido Revolución Democrática, el cual agrupa sectores socialdemócratas y marxistas radicales, primando la retórica de los primeros, pero la estrategia de los segundos.

Cabe destacar que este partido ya había sufrido un papelón histórico debido a su baja participación de militantes en su elección interna.

En julio de 2017 declaraban: “Revolución Democrática mira con preocupación la crisis política, social e institucional en la República Bolivariana de Venezuela. En los últimos años este país hermano ha experimentado un innegable debilitamiento en estas materias, lo que, sin embargo, no hace del gobierno venezolano una dictadura, como la oposición de ese país y diferentes sectores de la comunidad latinoamericana han tratado de instalar en la opinión pública internacional.”

En mayo de 2018 comenzaban a flaquear sus posturas y empezaron a ser criticados desde la izquierda por decir que había “atropellos a los DD.HH. por parte del Gobierno de Nicolás Maduro” y que veían con “preocupación […] una política de Estado por parte del gobierno venezolano, que ha buscado acallar a la oposición política”.

Sin embargo, en octubre del mismo año, para reinfundirse de energías revolucionarias en la lucha contra el sistema neoliberal, el partido llevó a cabo un “festival” urbano de artistas subversivos, fiestas y expositores de izquierda radical, entre los que figuraba el tristemente célebre Iñigo Errejón, del partido de ultraizquierda español PODEMOS, quien había dicho que en Venezuela hay colas por comprar ya que hay exceso de dinero.

Trayendo a este apologista descabellado de la tiranía de hambruna en Venezuela, Revolución Democrática hacía un guiño a los sectores de izquierda, y luego, desconociendo al Presidente Guaidó y criticando al Gobierno de Chile que lo apoyaba se mantenía en esta línea.

Esto hasta el 4 de febrero recién pasado, cuando la bancada de Revolución Democrática declaró, para el estupor del resto del Frente Amplio que en Venezuela había una dictadura.

Estas declaraciones gestaron inmediatamente un quiebre interno dentro del partido, donde un sector radicalizado llamado “Comunes” (no confundir con el nuevo Partido Comunes), señaló que “declaramos que no es una definición orgánica de Revolución Democrática el calificar al actual Presidente de la República Bolivariana de Venezuela como un ‘dictador””.

La sorpresividad de los dichos de la bancada de RD se sumó a la ausencia del partido a la discusión sobre la reformulación del Grupo de Política Internacional del Frente Amplio, por ende, tal como consigna CNN, Sergio Acuña, representante de Socialismo y Libertad, dijo a El Mercurio que hubo pesar tras que “no asistiera RD, ya que consideramos que las declaraciones de sus parlamentarios transgreden el acuerdo de la mesa nacional, incluso más que el Partido Liberal, que manifestó su disenso”.

Quien gestó este terremoto político fue su diputado Pablo Vidal, ya que el día 4 de febrero declaró a La Tercera: “Lamentablemente, con dolor y con pena no nos queda más que reconocer que Nicolás Maduro se convirtió en un dictador, y la izquierda chilena no puede seguir siendo cómplice de él.”

Luego, arrastrados por este golpe, se fueron sumando los demás diputados de Revolución Democrática, partiendo por su lider Giorgio Jackson que declaró: “lamentablemente, y más allá de las formalidades, las acciones de Maduro progresivamente han vuelto indistinguible lo que pasa en Venezuela con una dictadura. Espero que el diálogo promovido por Uruguay, México y la ONU pueda encontrar una salida pacífica y democrática”.

Dicho así, Jackson intentó salvar la situación poniendo como referentes a otros países filochavistas y a la ONU, organización progresista donde destaca la inutilidad de su organización sobre derechos humanos, en la que la socialista Michelle Bachelet, ex Presidenta de Chile, guarda silencio para dar tiempo al tirano.

Luego se sumó la diputada Natalia Castillo, que suavizó el golpe desconociendo la estrategia de Estados Unidos y su soporte al Presidente Guaidó, pidiendo así que se evite de facto el derrocamiento del dictador: “ya no hay dudas, Maduro se convirtió en un dictador y nos duele. Esperamos que se abra una salida democrática. No al golpe de Estado ni la intervención extranjera”.

El diputado Miguel Crispi a su vez declaró: “Sin matices Pablo Vidal expone nuestra visión sobre Venezuela. Esperamos que pronto se retome el diálogo institucional y Venezuela tenga una salida democrática”.

Una de las líderes del nuevo partido Comunes, de quien ya hablamos en la primera parte de esta crónica, fue la primera en desafiar esta postura y dijo: “Es evidente que Venezuela enfrenta una crisis democrática muy fuerte (…) Ambas partes son responsables, pero no se puede acusar de dictadura a un gobierno electo”.

La diputada y actual presidenta del partido, Catalina Pérez, se limitó a dar a conocer la opinión de Vidal, llamando a evitar el derrocamiento del tirano

La diputada Maite Orsini, quien fue sorprendida asistiendo con Gabriel Boric a rendir pleitesía al pistolero Palma Salamanca y defiende la violencia política, se ha mantenido sin dar declaraciones, al igual que el diputado Jorge Brito.

Sin embargo quien llama la atención es Renato Garín, un ex liberal hoy diputado por RD que ha tenido una difícil relación con sus pares de todos los partidos, incluso del propio. Huraño y con problemas de ira, Garín había demostrado antes de la proclamación de Guaidó su postura contraria a la dictadura de Nicolás Maduro.

Tal como había constatado CNN en enero, “en relación las posturas dentro de su coalición sobre la forma en que califican los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Cuba o China, el parlamentario (Renato Garín) asegura que su convicción es que estas son dictaduras.”

Curiosamente, estas declaraciones no tuvieron el peso de las de Pablo Vidal, probablemente el motivo sea el mismo ostracismo con el que se ha tratado a este diputado por parte de su bancada y conglomerado.

Finalmente, el unico Senador del Frente Amplio, perteneciente a Revolución Democrática, Juan Ignacio Latorre, se ha mantenido cauto sobre el tema y ha adherido a la postura oficial del Frente Amplio.

¿Y cuál es, finalmente la postura oficial del Frente Amplio?

Como siempre hubo ambiguas y divergentes posturas, sólo podemos tomar de referencia un comunicado oficial desconociendo la proclamación del legítimo Presidente Juan Guaidó, del cual se desmarcó el Partido Liberal, y una carta presentada al Presidente Piñera donde le piden no adherir a las presiones internacionales que legitiman el derrocamiento urgente del régimen de hambre del tirano, dando como ejemplos de democracia a los regímenes filochavistas de México y Uruguay, los cuales buscan crear instancias opuestas a las del Grupo de Lima, para dar tiempo a Maduro de organizarse y buscar una nueva estrategia para quedarse en el poder.

Sin embargo, lo relevante aquí, es que entre una declaración y otra el Frente Amplio sufrió el peor papelón de todos, el colapso de su Grupo de Política Internacional, precisamente a causa de este tema, y que por lo visto en la actitud de Revolución Democrática y el Partido Liberal, están lejos de resolver.

BONUS: Aún hoy Beatriz Sánchez, la ex candidata en primera vuelta presidencial del Frente Amplio es una figura que concita cierta unión; sin embargo, y en contraposición a Pamela Jiles, dejó entrever una posición ambigua, pero crítica del tirano.

Imagen: Agencia Uno, vista en Publimetro